Antes de que en Francia existieran las manzanas, las vacas e incluso los normandos , ya existían los berberechos en sus aguas. Fueron testigos de la llegada de los vikingos, de la construcción del Monte Saint-Michel, del embarque de Guillermo el Conquistador y del desembarco de los aliados. En el pueblecito marinero de Cabourg vieron incluso a Marcel Proust paseando por la Digue. Si pudieran hablar, los berberechos te contarían la historia de Normandía.
Nacidos de un enfoque cívico destinado a ofrecer a su ciudad una identidad gourmet, Les Coques de Cabourg son hoy para esta ciudad lo que los Calissons son para Aix en Provence o el turrón para Montélimar.
No podéis no probarlos y además llevarlos como un regalo super original, estos berberechos creados en una chocolatería normanda han dejado el nombre de Francia muy bien parado en la Exposición Universal de Dubai.
La combinación de conocimientos y talento de un chocolatero artesano normando para una experiencia de degustación increíble.






