Apostar por los berberechos en conserva de alta gama evita sorpresas desagradables y es un acierto seguro.
En los vermuts de domingo mas gourmets, en los momentos especiales, en las celebraciones navideñas…. las latas más gourmet hacen su aparición en la mesa. Para un buen aperitivo lo tenemos claro, no pueden faltar unas latas de las buenas de pescado y marisco, donde lo que se envasa es fresco y jamás se congela.
Si tenemos que elegir una conserva fina y sutil con sabor a mar, elegimos los berberechos, con su carne tersa y blanca, alzando su pie de color bien amarillo hacia nosotros, los berberechos concentran en pocos centímetros una potente esencia a yodo que nos evoca el sabor del mar.

Sin embargo, ese ansia de probar este manjar si adoras el berberecho, se ve truncada a menudo por una desagradable sensación, algo de arena ha quedado en esa promesa de sabor marino y ahora rechina en nuestras muelas. ¿Por qué los berberechos no siempre están limpios?
Los berberechos al igual que las almejas o las navajas, viven con su organismo enterrado en la arena salvo por los dos sifones que utilizan para filtrar agua, alimentarse y respirar.
«El berberecho que sigue teniendo arena en la lata es que no ha pasado el tiempo de depuración que necesita”, afirma Jesús Lorenzo, de conservas Los Peperetes (Carril). Para eliminar al máximo posible la arena de un berberecho (nunca el 100% por el hábitat del molusco pero si rozando ese porcentaje), los maestros conserveros nos cuentan que se deben sumergir el mismo día de la subasta en la lonja, en piscinas de agua de mar, con temperatura y salinidad controladas, y con depuradoras propias. El berberecho va filtrando el agua limpia y ellos mismos se deshacen de casi toda la arena.

No obstante, la experiencia de los maestros conserveros les lleva a saber que no es lo mismo extraer la arena a un berberecho de la Ría de Noia que a uno de la Ría de Arousa, porque la arena de la primera es más fina mientras que la otra es más gruesa. Cuanto más fina la arena, más persiste y más difícil es eliminarla. De ahí que cuanto mas tiempo en la piscina depuradora (lo mínimo y lo ideal entre 14 y 18h), pero si el el berberecho tiene más arena de lo considerado normal por su modo de vida, se puede dejar hasta dos noches seguidas. Esto suele pasar en momentos en los que el mar tiene baja salinidad, como en época de lluvias, algo que mengua la fuerza del berberecho para filtrar, así que tarda más en depurarse.

Además hay otro factor que influye en la buena limpieza del berberecho, sólo es posible que el berberecho expulse su arena mientras todavía está vivo, es decir, si pasa poco tiempo entre que se recolecta y que llegue a la depuradora, lo que significa que la materia prima tendrá que ser de cercanía.

Uno de los principales problemas que presenta el uso de berberecho extranjero en las conservas de gama baja, es que el berberecho es una especie resistente a climas y salinidades muy variables, por lo que habita desde en aguas noruegas y rusas hasta senegalesas, pasando por el Mar Negro y el Mediterráneo. El berberecho extranjero se procesa de forma industrial y llega o bien muerto o bien estresado a la depuradora, por lo que no logra expulsar la arena que contiene.
Pero no termina ahí el esfuerzo para acabar con la posible arena que nos fastidiará ese bocado, tras su cocción, en las buenas conserveras se deshacen de las conchas y lavan la vianda del berberecho hasta en tres ocasiones, en aguas con distintas salinidades, moviéndola dentro de unos cestos, poco a poco, para que termine de soltar cualquier impureza. Ese poco a poco es el que marca la diferencia. La Real Conservera Española es una de las que lleva a cabo este paso, que definen “como un baño de burbujas, tal y como si fuera un jacuzzi”.

¿Cómo saber si un berberecho en conserva es de calidad y, por lo tanto no nos encontraremos con la sorpresa de estar masticando tierra? El precio de la lata es un gran indicador. Berberechos buenos, bonitos y baratos no hay.
Los sellos de origen también son el mejor indicativo. Cuando tiene la inscripción ‘Berberecho de Noia’, significa que la materia prima proviene de la Ría de Muros y de Noia, y estaremos ante uno de los mejores berberechos del mundo, que ha sido recolectado de forma sostenible, con mucha menor probabilidad de contener impurezas.

Las mariscadoras de la Cofradía de Noia extraen el berberecho sólo entre septiembre y marzo. Más del 70% del berberecho gallego procede de las lonjas administradas por la Cofradía de Noia. Esta cofradía es la única en Galicia que cuenta con un criadero propio. De esta manera garantiza la trazabilidad de su producto; no se siembra nada que no proceda del propio criadero.
Aproximadamente 1500 personas faenan durante la campaña y trabajan durante todo el año sembrando, limpiando los arenales y controlando biológicamente la ría.
En Noia, como en muchos otros lugares, no se puede faenar a cualquier hora, tampoco cada mariscadora puede extraer la cantidad de berberecho que quiera.
Hay unos límites de tiempo de recogida marcados por el toque de las sirenas de los barcos de vigilancia. Y hay unos cupos que todo el mundo respeta, que suelen variar entre los 20 y los 40 kg diarios.
Cuando faenan, los mariscadores van peinando el arenal buscando el marisco estrella de la ría de Noia.
En sus orígenes mariscar era una disciplina que complementaba los ingresos de las familias que trabajaban en el campo.

El berberecho lo extraen casi siempre a pie mujeres con una azada (sacho) o con un rastrillo (angazo) modificado para hacer más fuerza, y con un capacho con un flotador para depositar las capturas.
Una vez terminada la faena las mariscadoras se dirigen a la lonja donde comienza el proceso de clasificación por tamaños, pesaje y depuración del marisco para su posterior venta en las dos lonjas que administra la Cofradía de Noia.

Te puedes imaginar que ser marisqueiro o marisqueira es un trabajo muy duro. A la intemperie, en el agua, con condiciones climatológicas muy duras. Con gran esfuerzo físico. A veces no pueden trabajar durante semanas porque el marisqueo está cerrado, por diferentes motivos… Muchos piensan que el marisco es caro. Y tú, ¿Qué piensas?




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