En este post te contamos los orígenes de esta arraigada tradición gallega: platos de madera para el pulpo.
Los platos de madera usados para comer el pulpo son de madera de pino, boj, haya y castaño y el hecho de que alguien sirva el pulpo á feira en otro plato hecho de otro material suena a sacrilegio para un gallego/a. Pero ¿sabéis a que se debe esta tradición?

Los platos de madera se empapan en el agua de cocción del pulpo antes de cortarlo. Esto ayuda a mantener la temperatura del pulpo y a que no se enfríe tan rápido. Además, la madera, al estar empapada en agua evita que se absorba el aceite del aliño. ¡Ese que tanto nos gusta untar después con una buena hogaza de pan!
Esta tradición de hacer los platos de pulpo de madera se remonta también a los orígenes de esta rica receta. La venta del pulpo era una profesión ambulante y las «pulpeiras» (era un oficio principalmente desempeñado por mujeres) tenían que viajar de pueblo en pueblo con carros tirados por animales. Dados los traqueteos que sufrían los utensilios por aquellos estrechos y empedrados caminos, los materiales tenían que ser resistentes y de fácil reparación puesto que era muy probable que hubiese alguna rotura.

Esto mismo, es la razón por la que las «caldeiras» (ollas), aceiteras, saleros y pimenteros fuesen de cobre. El cobre un material muy maleable y sus reparaciones son sencillas. También, al ser un buen conductor, la temperatura del agua se mantenía estable por más tiempo. Este dato tiene su importancia para la época tendiendo en cuenta que el fuego se hacía con leña.

A pesar de su simpleza, el pulpo ‘á feira’ es una de las recetas más icónicas de Galicia. Una receta en la que se cocina, literalmente, un solo ingrediente, pues, a diferencia de otros productos del mar que se cuecen en agua salada, el pulpo se cuece solo con agua, la sal se añade al final, junto con el pimentón y el aceite de oliva, cuando el pulpo está ya cocinado.

Otro dato curioso sobre los platos de pulpo de madera es que en aquella época, cada «pulpeira» grababa sus iniciales en ellos puesto que esto les facilitaba localizarlos una vez terminado el trabajo en las ferias y romerías. Por lo general, la moza que ayudaba a la «pulpeira» preparando el pulpo y aprendiendo el oficio era la encargada luego de recoger los platos.
Es tan importante el pulpo en Galicia que tiene su propia feria. Hay varias, pero la mas destacada es la Festa do Polbo de O Carballiño, declarada de Interés Turístico Internacional, celebrada el segundo domingo de agosto. Se consumen decenas de miles de kilos de polbo á feira (pulpo a feira) en un ambiente festivo con orquestas y romerías.

Y no, no es lo mismo pulpo a feira, que pulpo a la gallega. La diferencia más importante es que el pulpo a la gallega se presenta con cachelos (patatas cocidas), mientras que el pulpo á feira se sirve solo. Ambos contienen aceite, sal y pimentón y ambos deben servirse siempre en platos de madera.
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