Patatas bonilla

6,90 

Cuando Salvador Bonilla dejó la Marina, de la cual era cabo, decidió montar una churrería. Había crecido viendo a su padre ir por las ferias vendiendo churros. Incluso dos hermanos ya tenían dos negocios de churros en la ciudad de Ferrol (Galicia), churrería Bonilla y churrería Bonilla el pequeño. Decidió llamarla BONILLA A LA VISTA, que era lo que contestaba cuando se aproximaba al barco de guerra, en un bote alquilado, y le decían,” Alto quién va?”, “cabo Bonilla a la vista”, contestaba él.

Todo fue evolucionando hasta que sacaron al mercado estas fabulosas patatas que no pueden faltar en tu vermút.

En bolsa de 300 gramos

Seleccionadas ya las mejores patatas en origen,se transportan y almacenan en su fábrica de Sabón (Arteixo) en las mejores condiciones.

Una vez fritas, se encargan de seleccionar solo aquellas patatas fritas que respondan a la calidad, color, textura y tamaño que consideran óptimo.

Cuentan además con un doble proceso de selección: primero mecánico, mediante su “ojo mágico”, que descarta aquellas patatas fritas que no cumplen con sus altos estándares de calidad. Y después, manual, porque nada podrá sustituir la pericia y saber hacer de su equipo de fábrica.

Finalmente, sus máquinas de envasado se encargan de embolsarlas o enlatarlas, inyectando gas inerte en la lata para garantizar la mejor conservación del producto.

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